La CTM, ¿partido político?

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Gilberto Armenta 

 

Desde el pasado 2015, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Sonora, a cargo de Javier Villarreal Gámez, no supo conjugar sus intereses laborales con los políticos, ni los políticos con los partidistas.

 

Sin dar muestras de renunciar a ninguno de esos tres intereses, la CTM reclamaba cada vez más espacios políticos al PRI, al mismo tiempo que se negaba a resolver los conflictos laborales que encabezaba de forma pacífica y conciliatoria.

 

Pérdida de contratos laborales en maquiladoras, exacerbación de taxistas y transportistas, e indolencia en la representación minera, entre otras lides sindicales, eran las cartas de presentación con las que Javier Villarreal reclamaba espacios en candidaturas y representaciones plurinominales en diputaciones, alcaldías y regidurías.

 

¿Anunciar que buscaran integrar una agrupación política? No sorprende a nadie.

¿Declarar que lo harán sin renunciar al PRI? Tampoco.

 

La CTM en Sonora tiene ya nueve años (seis con Guillermo Padrés y tres con Claudia Pavlovich) jugando a favor de los intereses más convenientes. Y la muestra del juego que practican, la dejaron ver el ante pasado proceso electoral del 2015, cuando en lamentable maniobra, dejan sola a la cetemista Rosa Isela Martínez, que pierde la elección sobre la mesa frente a la panista Carolina Lara, para con eso llevar a Javier Villarreal a la curul como diputado plurinominal.

 

De ese año a la fecha, en esa representación en el Congreso Local de Sonora, nada importante ni trascendental ha conseguido el cetemista Villarreal Gámez a favor de los trabajadores, pero si pretendió, en cambio, usar el musculo laboral como recurso de presión, para reclamar espacios en las boletas electorales para los suyos.

 

Hoy, con el PRI sobre la lona viviendo su peor año electoral a nivel nacional, la CTM siente tener los arrestos suficientes para lanzarse en la aventura de registrar un partido político, pero, jugando a la segura como el más hábil apostador de callejón, deciden no separarse del partido que, históricamente los ha alimentado por décadas.

 

No vaya a ser que el PRI regrese como ave Fénix para el 2021.

 

Además, la CTM no está del todo bien con los trabajadores que representa, y los sindicatos afines al nuevo sistema político morenista le arrebataran, con las manos en la cintura, cuanta caratula de contrato laboral se les pegue la gana.

 

Por ejemplo, Napoleón Gómez Urrutia viene a recuperar su sindicato minero, y las secciones que lo representaron en Sonora antes de su forzado exilio. Los “napitos” ya frotan sus manos con las que tomaran el control en la mina La Caridad en Nacozari, y Buenavista del Cobre en Cananea, ambas de momento, bajo el control laboral de la CTM, a quien no dejan de dibujar en ambos municipios mineros como sindicato blanco a las órdenes de Grupo México.

 

Por eso la CTM busca espacio político como partido. Como agrupación sindical ya se murió.

Gracias por la lectura.

Puede seguirme en @mensajero34 y en facebook.com/gilberto.armenta.16


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