Debatir le conviene a México

El Mensajero
Marzo de 2018

El Mensajero
Marzo de 2018

Escaño abierto
Arturo Zamora Jiménez

Es oportuna y coherente la decisión de la sala superior del Tribunal Electoral, de revocar el acuerdo del INE, que de manera ilegal y anticonstitucional prohibía debates entre los candidatos a la presidencia de la República durante el periodo de inter campañas. Por esa mala decisión, el Instituto Electoral privó a los mexicanos de conocer y contrastar las propuestas de los candidatos durante un mes.
 
Con esta decisión ganan los ciudadanos y los candidatos, al superar una restricción a sus libertades, y ganan los medios que veían limitado su ejercicio periodístico.

Se trata, pues, de una victoria de la democracia, pues permitirá que los candidatos a la presidencia debatan y dialoguen en un marco de respeto y civilidad, bajo reglas mutuamente acordadas, y respondan a los cuestionamientos de los ciudadanos y sus contrapartes.

En estas condiciones, es muy lamentable que uno de los candidatos a la presidencia, de antemano, haya declinado a participar en un debate público en la precampaña, lo que es muestra de su desdén hacia la ciudadanía y evidencia de su temor e incapacidad de confrontar ideas y propuestas de manera pública.

De persistir esta negativa, los ciudadanos tendrían que esperar a los tres debates presidenciales que se realizarán durante la campaña para conocer la consistencia programática de este candidato y su aptitud para interactuar con sus contrapartes en un debate plural, transparente y democrático.

Es verdaderamente irresponsable que quien aspira a ser presidente en una democracia se niegue a debatir de cara a la sociedad. Con esta actitud, López confirma su perfil autoritario, intolerante y opaco, y deja claro que, en cualquier cargo o responsabilidad, actuaría como lo hizo durante su paso por el gobierno de la Ciudad de México, violentando la ley, despreciando la crítica y el desacuerdo, y fomentando el odio entre la ciudadanía.

Estos debates también serán una oportunidad para que Ricardo Anaya rinda cuentas sobre las acusaciones que pesan sobre él, por la triangulación de recursos, la creación de empresas fantasmas y su involucramiento en lavado de dinero. El que nada debe, nada teme, y hasta ahora ha sido evasivo para dar explicaciones en estos temas.

La postura de Anaya ha sido de doble cara, por un lado, convoca a debate al candidato que sabe no irá, y por otro, se rehúsa a debatir con el candidato más preparado de la contienda, al tiempo que omite responder a los cuestionamientos de la ciudadanía.

Acusa a otros de corruptos, cuando la corrupción ha sido la marca de su escuálida carrera política, desde los moches que como práctica instituyó su partido cuando él fue diputado, hasta la fortuna que hoy posee y su inexplicable tren de vida.

De ahí que el PRI y su candidato presidencial, José Antonio Meade, hayan vuelto a exhortar a la PGR a que avance en las investigaciones hasta sus últimas consecuencias, pues de otro modo estaríamos ante la grave anomalía de que el candidato del PAN, PRD y MC siga involucrado en escándalos de corrupción.

Todo lo anterior, sitúa a José Antonio Meade como el único candidato con la confianza y seguridad suficientes para confrontar públicamente a sus contrincantes. Por su integridad ética, su capacidad, su experiencia y la solidez de sus propuestas, sin duda, será el ganador de cualquier debate al que acuda y de la contienda electoral.

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