IMCA, el ex fiscal y el congreso, tres papas quemando las manos

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Gilberto Mensajero

 

El nombramiento de quien llevará las riendas en el Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA), dentro de la estructura del Ayuntamiento de Hermosillo, ha levantado inusitado interés, y llama la atención de que a pesar de ser una de las direcciones de nivel medio, de las menos importantes, y de las que menos injerencia tiene en las tomas de decisiones, se está convirtiendo en la más significativa. ¿Por qué? Porque es la única posición que el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) podrá arrebatarle a la presidente municipal, usando por primera vez como frente de batalla, al cuerpo de regidores morenista.

 

No es, como se pudiera pensar, que el actual Ayuntamiento busque ser salomónico en su decisión al involucrar a la sociedad civil en el nombramiento, sino que intentó de esa forma, frenar a la huestes morenistas que buscaban darle línea en la decisión final.

 

Hasta el momento, la conformación de la terna se maneja como si se tratara del humo blanco en la sede papal en Roma, en secreto, levantando expectativas y abriendo líneas para el debate y la suposición. Se habla poco de los que se atreven a postularse, pero se opera de manera intensa para eliminarlos si afectan la intención de los regidores en mención.

Como sea, la decisión está tomada: la titular del IMCA será Rosa María Rodríguez Tepezano, activista social de izquierda, cercana a los cuadros que han apoyado siempre a Andrés Manuel López Obrador en el PRD y en Morena, cercana a Alfonso Durazo Montaño, y apoyada por los regidores del partido Morena.

 

Pero, y aunque la comunidad culturera en Hermosillo es 90 por ciento de ideología de izquierda, Rodríguez Tepezano no es precisamente el perfil que ellos vienen apoyando, porque la consideran no culturera.

 

El ser esposa del regidor e intenso activista universitario de izquierda, Armando Moreno Soto, no impedirá su nombramiento, porque eso lo resolverán con la abstención del edil a la hora de votar, pro aquí salta la duda: ¿podrá Célida Teresa López contener a la comunidad culturera? Es más, ¿podrá siquiera tener control sobre Rosa María Rodríguez Tepezano? En fin, y además, si la presidente le dio trabajo a sus compadres argumentando que no hay conflicto de intereses, ¿Por qué lo habría en el matrimonio Moreno Rodríguez?

 

En otro tema, pero igual de intrigante, llama la atención la forma en la que se está considerando el trabajo que Rodolfo Arturo Montes de Oca Mena dará como asesor externo al diputado Luis Armando Colosio Muñoz, que pertenece a la bancada de Morena, sin ser militante ni simpatizante de ese partido.

 

En la rumorología se dicen muchas cosas, unos afirman que está en riesgo la seguridad interna del Estado, que expedientes con información sensible pasaran a manos de la oposición, que el ex fiscal operara la caída de las reformas constitucionales, que él será quien defina el nombramiento de su sucesor desde el poder legislativo - ¡alta traición, burla institucional! – dicen unos y otros. Nada de eso.

 

La relación entre el ex fiscal y el diputado es meramente coyuntural, de amigos y de intereses personales que ambos no están dispuestos a explicar porque no están obligados, y porque igual nadie los creerá.

 

Lo que si es una realidad es que la bancada de Morena no ha aprovechado el perfil y las capacidades de Colosio Muñoz, relegándolo de las decisiones que toman. Le han incluido solo en dos de las comisiones ya integradas: como secretario en la primera comisión de Hacienda, y como presidente en la de seguridad. ¡Ah! Presidente en la Comisión de Seguridad. ¿No es de destacarse entonces, que el diputado Colosio haya buscado como asesor externo al mejor perfil que sobre seguridad le puede ayudar? Para Morena no. Para la bancada a la que pertenece, la fobia y la filia partidista debe anteponerse a los derechos e intereses de los sonorenses.

 

Por eso le han descalificado y ahora le aplican la ley del hielo. Por eso pudo observarse que el diputado Colosio Muñoz votó en sentido opuesto a como la bancada morenista lo hacía, esto en la pasada sesión ordinaria del dia 15 de octubre. ¿Asi o mas claro? El diputado solo quiere hacer su trabajo, dentro de la comisión de seguridad, lo mejor posible, y su amigo, el ex fiscal, está dispuesto a ayudarlo. Las especulaciones y lucubraciones salen sobrando.

 

Por último, el diputado ex panista, padrecista y ahora morenista, Héctor Raúl Castelo Montaño dice que se debe descalificar al Instituto Superior de Auditoria y Fiscalización (ISAF), por las formas en las que se presentó la Cuenta Pública 2017.
El llamado a desconocer a las instituciones públicas no corresponde a un legislador, sino antes bien, su responsabilidad sería habilitar leyes que obliguen al ISAF a operar de manera más eficiente, transparente y apegada a la legalidad.
Ya dijo antes, este mismo diputado, que – buscaremos que la gobernadora renuncie, la llevaremos a juicio político -. También ha ido, sin argumentación apropiada, en contra de la operatividad del gobierno estatal y del mismo congreso al que él pertenece como legislador.

En esta caso, las fobias y filias contra el PRI, la gobernadora y el poder Ejecutivo son personalísimas.
Debería ir, en todo caso, en contra del gasto que solo en 30 días ha generado la actual legislatura, que se ha gastado cantidades absurdas en cerrajeros, galletas, restaurantes y café. Que alguien le muestre las facturas.

 

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