Todos somos Fátima

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Gilberto Mensajero Armenta

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve

Martin Luther King

La tragedia en torno a la niña Fátima, brutalmente asesinada, va más allá de dar con los responsables, enjuiciarlos y sentenciarlos. Eso sería la máxima justicia para quienes seguimos el caso de cerca, pero para un ser inocente que dejó este mundo sin entender su maldad, ya no tiene la menor importancia.

Según las autoridades federales, el caso podría tomar giros sumamente torcidos, en los que incluso la madre y el padrastro podrían estar involucrados, al menos en negligencia en los cuidados de la menor.

Pero por encima de eso, lo que a la sociedad mexicana debe interesar es la forma en la que el presidente manejó el tema, cuando culpó al neoliberalismo de la decadencia moral que se vive en nuestro país, y que llevó al homicidio de la pequeña Fátima.

Y eso no es verdad. La naturaleza humana es la responsable, porque es esa naturaleza la que lleva a un hombre o a una mujer a cometer actos tan atroces como este, y la historia está llena de ejemplos. Nos guste o no, no es la politica del pasado, ni la del presente lo será en el futuro, la responsable de llevarnos a cometer actos barbáricos como el homicidio de una mujer, o la de un hombre, de cualquier edad o condición social.

La prueba de eso es que hay quienes nos sentimos ofendidos y afectados por la ola de violencia del ultimo semestre, que ha cobrado la vida de muchos niños y mujeres, abatidos por la violencia extrema.

No es la sociedad, ni el comportamiento que tenemos como tal, la responsable de eso, porque dentro de esa sociedad somos más los buenos que los malos. Lo sucedido en las últimas fechas son actos de seres en lo particular, que han tomado sus propias decisiones, que cometen sus propios pecados, y que deciden librar sus propias batallas. Repito: es la maldad en la naturaleza humana, impulsada por otros factores, la responsable de eso.

Por eso es inaceptable que nos quieran hacer creer que el culpable de todo este dolor es el conservadurismo y la oligarquía representados por el PRI y el PAN, o por el Prian como lo llaman en este nuevo regimen político.

Y por eso es inaceptable también la indolencia, la insensibilidad y la ecpatía del gobierno federal que, renunciando a su obligación de aceptar la parte que le toca en esto, decide delegarnos la culpa por votar por el PRI o por el PAN en elecciones pasadas.

Muchos piensan que como sociedad debemos afrontar nuestra propia parte de culpa en estas atrocidades, pero señalarnos como los responsable directos es burdo e incorrecto, porque al mismo tiempo intentan inculcarnos la obligación de votar, en elecciones futuras - como las del 2021 - por Morena, y salvar asi a las generaciones futuras de la violencia que hoy vivimos.

Esta violencia humana no será detenida, ni en el corto ni el mediano o largo plazo, porque como arriba se dicta, es parte de la naturaleza humana que, por multi diversos factores, se desarrolla más en unos que en otros. Ese desarrollo no depende de los partidos politicos existentes, pero si del gobierno de los tres niveles que permiten el desarrollo de factores para que esa violencia termine por estallar en personas como las que asesinaron a Ingrid o a Fátima.

Podemos señalar múltiples fallas en los gobiernos anteriores, que permitieron o fomentaron lo anterior, pero sería dar vueltas sobre nuestro propio eje. Lo importante es lo que el gobierno actual está haciendo. Exhibir la liberación de un supuesto narcotraficante como Ovidio Guzmán fue ponderar la violencia sobre la paz. No presentar resultados en contra de la delincuencia organizada es avisar que esa actividad criminal es permisible. Decir frente a militares que a los delincuentes hay que respetarlos es victimizarlos por encima de las victimas mismas. Decir ante medios de comunicación que la rifa del avión presidencial esta mediáticamente por encima de los feminicidios, es darle una bofetada a quienes luchan contra esos ataques. Presentar ante los mexicanos programas federales como las becas y las pensiones, que son mas electoreros que otra cosa, y no poder presumir planes sociales para erradicar la disfunción familiar es contradictorio al discurso oficial sobre la verdadera felicidad. Intentar imponer una cartilla moral, al mismo tiempo que se cometen y se soslayan actos inmorales, es inaceptable.

A todo lo anterior sume usted esa actividad en redes sociales, donde granjas de troles y bots, además de cuentas falsas y de otras reales, pero con la consigna de denigrar, difamar y descalificar a los opositores, se dedican a publicar “fake news” para defender a la 4T, además de justificar los errores del presente con los del pasado, y encima de todo, buscar mantener al regimen político actual en niveles de aceptación que poco a poco empiezan a perder terreno.

No perdamos el enfoque: la sociedad no es responsable de la violencia por el sentido que le de a su voto en las elecciones, el gobierno no es responsable de que un desquiciado amanezca un dia con la idea de asesinar brutalmente a un semejante. Como sociedad si somos responsables de permitir que el gobierno fomente practicas en sus políticas públicas, que alenté a los criminales a suponer que actuara impunemente, y el gobierno es responsable justamente de eso: crear un entorno social donde los malos son los buenos, y los buenos seremos siempre los malos.

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