Huatabampo: todo queda en familia

El Mensajero

Agosto de 2021

La semana pasada, el 17 de agosto para ser precisos, el alcalde electo de Huatabampo, Juan Jesús Flores Mendoza presentó al equipo que habrá de hacerse cargo del proceso de entrega recepción por parte de las autoridades que habrán de tomar posesión el próximo 16 de septiembre.

En un oficio dirigido al presidente municipal en funciones, Ramón Antonio Díaz Nieblas, el señor Flores Mendoza enlista a las personas que recibirán la información de cada una de las dependencias, un protocolo que por estos días deben estar haciendo todos los alcaldes y alcaldesas electas, como parte de la transición en sus ayuntamientos.

En el caso de Huatabampo, sin embargo, destacan algunos personajes que por su consanguineidad o parentesco político con el nuevo alcalde, perfilan ya lo que podría ser el nuevo gobierno en eso de la visión patrimonialista, familiar con que se ejerce.

Durante décadas eso ha sido una práctica normalizada y se supone que también constituye una de las razones por las cuales la ciudadanía se hartó de gobiernos de otros partidos -señaladamente el PRI y el PAN-, que convirtieron el aparato burocrático en una agencia de colocaciones preponderantemente familiar.

Para empezar, un hijo del alcalde electo, Jesús Flores Mendívil se hará cargo, junto a Roberto Luna Vega, de recibir la Tesorería Municipal y la dirección de Recursos Humanos. Roberto Luna Vega es compadre del alcalde electo.

Su otro hijo, Sael Flores Mendívil estará a cargo, junto con Rodolfo Yevismea Orduño, de recibir el organismo operador de agua potable.

Otro Yevismea, pero éste de nombre René, está en el equipo que recibirá la información de Desarrollo Social, Centros Comunitarios y Economía. A este personaje se le recuerda en el pueblo porque formó parte del gobierno del panista César Bleizzifer, y salió por piernas de esa administración luego del escándalo por un desfalco en el organismo de agua potable.

Cristian Trinidad Corrales Corral, quien recibirá las direcciones de Obras Públicas, la de Ecología y la de Servicios Públicos Municipales, es compadre de Jesús Flores, el hijo del alcalde electo.

Que la esposa de éste, Angélica Mendívil Zamora sea la encargada de recibir el DIF municipal tiene sentido, porque finalmente ella será la primera dama, que usualmente preside de manera honoraria esa institución. Pero para reforzar el trabajo le acompaña en el equipo la señora Verónica Castro, que además de ser homónima de la famosa actriz mexicana, es nuera del alcalde electo.

Todo, pues, queda en familia.

¿Cómo andarán en el resto de los ayuntamientos?

II

Lejos, muy lejos se encuentra Ricardo Anaya de representar un liderazgo que pudiera poner en aprietos la sucesión presidencial para la así llamada 4T que, sin embargo, se encuentra también lejos de representar aquel tsunami que bajo el liderazgo opositor de Andrés Manuel López Obrador arrasó en las urnas estrepitosamente.

El natural desgaste en el ejercicio de gobierno ya ha hecho mella en la legitimidad y la convocatoria de un presidente al que no le han salido bien las cosas en las últimas semanas.

En el recuento, le falló la intención de extender un par de años más la presidencia del ministro presidente de la SCJN, Arturo Saldívar; la consulta para enjuiciar a probables responsables de actos de corrupción en el pasado apenas movilizó al voto más duro de su partido; Morena y sus aliados no alcanzaron la mayoría calificada en la Permanente para convocar a un periodo extraordinario que votara la reforma electoral para la revocación de mandato (que seguramente se aprobará después del 1 de septiembre); el TEPJF ordenó el recuento de los votos en Campeche, con lo que la gubernatura de Layda Sansores podría ser anulada.

También se le enredó el tema de la embajada de México en España y su obcecación por el regreso a clases en plena tercera ola de la pandemia se le descontroló con la carta responsiva que pretendió hacer firmar a los padres de familia para deslindar a las autoridades sobre eventuales contagios de los menores, en una comedia de enredos que si no fuera tan trágica, sería ciertamente cómica.

En su permanente fuga hacia adelante, el presidente no cede un ápice en sus posiciones: el único demócrata en el país soy yo y todo lo anteriormente citado obedece a los sedimentos de la corrupción del pasado y por tanto deben ser arrancados de raíz, removidos todos los consejeros del INE y todos los ministros del Trife, y si se pudiera, todos los diputados y senadores de oposición porque son alfiles de Carlos Salinas de Gortari, que “todavía sigue mandando”, según sus propias palabras.

En un contexto así, hacer del ex candidato presidencial panista un objetivo criminal podría resultar contraproducente y facilitar a Ricardo Anaya del foro que le hacía falta para relanzar su activismo por la candidatura presidencial.

Si el liberal lector, la conservadora lectora pasean la mirada por la oposición, encontrará sin dificultad un paisaje desolado en materia de cuadros con posibilidades reales de competencia, frente al partido del presidente que, aunque disminuida respecto a 2018, mantiene suficiente fuerza para seguir ganando elecciones como lo demostró este año.

Con esto no quiero decir que el señor Anaya vaya a ser el candidato de la oposición en 2024 y mucho menos que vaya a ganar. Simplemente apunto que eventualmente podría crecer como líder opositor, capitalizando las acusaciones que pesan en su contra como producto de una persecución política y convertirse en una piedra en el presidencial zapato.

Tampoco digo que el señor sea inocente de los delitos de los que se le acusa, eso lo habrán de determinar los jueces a partir de las pruebas que eventualmente los acrediten; pero pensar que en un caso como este la justicia es ciega y está desprovista de cargas políticas, es suscribir a pie juntillas el discurso presidencial que entre otras cosas pregona que ya se acabó la corrupción, que la pandemia nos cayó como anillo al dedo y que en México ya no hay presos políticos sino políticos presos.

Si el juicio contra Anaya hubiera iniciado con el sexenio quizás otra fuera la historia. Pero a tres años del actual gobierno, se han conocido al menos 40 casos de corrupción gubernamental en la 4T, que a querer y no vienen a desdorar la pátina de moralidad con la que se cubrió en campaña hasta 2018.

(Estos casos vienen enumerados en un amplio reportaje que publicó ayer el portal La Silla Rota, que usted puede consultar en este link: https://lasillarota.com/nacion/los-40-casos-de-corrupcion-que-le-han-explotado-a-la-4t/552632 )

Hay por un lado, el linchamiento contra el ex candidato presidencial panista y una ruidosa campaña de quienes desean verlo en la cárcel; por el otro, una defensa a ultranza que pretende victimizarlo como perseguido político. Pero también hay, lamentablemente, la percepción de que hoy como ayer, todo puede tratarse de un ajuste de cuentas entre bandidos.

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