Estadio Héctor Espino podría albergar oficinas del Instituto del Deporte de Hermosillo

Sería excelente que también se informara sobre el uso que le podrían dar a estos inmuebles en los próximos años.


El Mensajero

Lunes 06 de mayo de 2019

Hermosillo, Sonora

 

Ahora que la gobernadora Claudio Pavlovich dio a conocer la intención del Gobierno Federal de adquirir los estadios Héctor Espino y Tomás Oroz Gaytán, sería excelente que también se informara sobre el uso que le podrían dar a estos inmuebles en los próximos años.

En Hermosillo, por ejemplo, pudiera haber un convenio entre el Gobierno Federal (dígase Conade u Oficina para la Promoción del Beisbol) y el Ayuntamiento Local para que al menos una sección albergara las oficinas del Instituto del Deporte; ya que actualmente ocupan un edificio sumamente reducido por la calle Heriberto Aja y Veracruz, muy cerca de donde estaban sus antiguas instalaciones.

De tomarse en cuenta la sugerencia de este humilde juglar de la política y el deporte, se resolverían -en gran medida- los problemas por los que ha atravesado el organismo que antes estaba ubicado donde es hoy el estacionamiento de la Arena Sonora (antes Gimnasio del Estado).

Recordemos que al principio de la administración estatal de Claudia Palvovich, y al proyectarse las modificaciones al viejo gimnasio, el Gobierno del Estado rescindió el comodato con el Ayuntamiento de Hermosillo para darle paso al derrumbe del Instituto del Deporte y ampliar el estacionamiento que a futuro tiene la proyección de un doble piso.

Eso obligó que la administración municipal de Manuel Ignacio Acosta (concretamente con el ex director del Deporte, Bernardo Romero Tellechea) ubicara sus nuevas oficinas en lo que antes fue la empresa Amway. Espacio que resulta sumamente incómodo no solo para los colaboradores que trabajan allí; sino para los promotores, deportistas y personas que van a hacer alguna petición o sugerencia.

Me imagino que con el ahorro de la renta del inmueble (gracias a que los dos niveles de gobierno son emanados de un mismo partido, Morena), se aprovecharían esos 40 mil o 50 mil pesos mensuales para apoyar al deporte local.

Aunque ya muchos lo saben, el otrora IDH ha tenido en el presente trienio recortes sumamente dañinos para los deportistas hermosillenses.

Tantas han sido las limitaciones para este rubro en el Ayuntamiento de Hermosillo, que ahora el que fuera el Instituto del Deporte depende de la Dirección General de Transformación Social. Al igual que el DIF Municipal, Desarrollo Social y Cultura, por mencionar algunos.

Razón por la cual no creo que el Deporte sea prioridad.

Si Uzziel Hernández quiere convencer a la presidenta municipal, Célida López Cárdenas, de que no lo corra por los supuestos actos de hostigamiento sexual y agresión verbal en contra de una dama integrante de la comunidad lésbico-gay, este es el momento de emprender una acción que le ayude así mismo y fortalezca el trabajo de la Alcaldesa que se la pasa haciendo gestiones y demostrando su intención de mejorar las condiciones de vida de los hermosillenses.

Esto independientemente del “power” que pueda tener Hernández Salas por parte de su esposa, la diputada Diana Platt Salazar, quien curiosamente es la presidenta de la Primera Comisión de Hacienda del Congreso del Estado.

Comisión que por cierto, es la que influye bastante en la asignación de presupuestos a los municipios por parte del Congreso del Estado.

De concretarse la idea principal de esta columna, creo que el área de juego del Estadio Héctor Espino pudiera recibir una rehabilitación y modificaciones para hacerlo de mayor utilidad para los peloteros regionales y poner en práctica las tan cacaraqueadas academias de beisbol con proyección de Grandes Ligas que tanto ha pregonado el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Aunque un servidor todavía no le entiende a eso de las Academias de Beisbol que coordinarán los hermanos Edgar y Adrián González (el ex Grandes Ligas), creo que es buena idea y excelente intento por parte del Presidente de la República.

Y si se aprovechan los estadios de Hermosillo y Obregón, creo que habrá buenos resultados en el mediano plazo.

Sobre todo porque tenemos en esta región la más numerosa y mejor cantera de peloteros profesionales para el beisbol mexicano y también para Estados Unidos.

Y si a esta idea le agregamos una rehabilitación a las canchas de basquetbol, volibol, futbol rápido, tenis, frontón y alberca semiolímpica que tiene la Unidad Deportiva Héctor Espino, estoy seguro que el beneficio será mucho mayor.

Principalmente porque una rehabilitación a la unidad deportiva atraería a muchas personas que viven cerca y hasta alejados del lugar, quienes se pudieran trasladar en automóvil y contar con amplio estacionamiento.

¿Y el destino del tianguis?

Quién sabe.

Ese sería otro “tiro” que se tendrían que dar los funcionarios del Gobierno Federal para desalojar a los microempresarios que trabajan mayormente durante los fines de semana y unos menos que permanecen allí todos los días.

De concretarse la venta de estos estadios por parte del Gobierno del Estado a la Federación, coronaría la lucha de activistas y líderes de opinión que desde un principio se opusieron a su posible desaparición.

Manolo Madero Valencia, por ejemplo, ha sido uno de los más insistentes en que todo el complejo deportivo debe aprovecharse por nuestra comunidad. Así como otros grupos de ciudadanos pertenecientes a ramificaciones de partidos políticos de izquierda que profesan con estos ideales.

Estaremos al pendiente. Ya sea con las declaraciones que pudieran emitir la gobernadora, Claudia Pavlovich; la propia directora de Conade y presidenta del PT en Sonora, Ana Gabriela Guevara; o el súper delegado, Jorge Taddei Bringas.

Por cierto, y en respuesta a la pregunta que me hicieron llegar jóvenes reporteros que cubren la fuente de las dependencias federales, les aclaro que en base a unas averiguaciones que hicimos, Héctor Espino jamás se robó el home play en un juego.

Esta afirmación la hizo hace unos dos meses el mismo Taddei Bringas.

Para confirmar lo que desde un principio un servidor ya sabía, el que sí se robó el home play en el Estadio Héctor Espino, precisamente, fue el también desaparecido Roy Johnson.

Héctor Espino, sí llegó a robarse una que otra vez la segunda y hasta la tercera base.

Versión que me aclaró telefónicamente Sergio “Kalimán” Robles, considerado como el mejor cátcher del beisbol mexicano de todos los tiempos.

Incluso, en una ocasión en el estadio que lleva su nombre, Espino y su compañero “Kalimán” Robles estaban embasados en segunda y primera base. Y al obedecer la señal del mánager “Cananea” Reyes se robaron tercera y segunda; lo cual fue una gran sorpresa para los aficionados que estábamos en el juego con radio en mano y en los oídos.

Sin embargo, creo que el más sorprendido fue el cronista Fausto Soto Silva (+) que no salía de su asombro, al estarlo escuchando nosotros -de chamacos- por el lado derecho en la sección lateral.

Aclarado el puno, les prometemos seguir en la semana.


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