El huevo sorpresa

¿A qué venía tanta sorpresa? No era la primera vez ni sería la última


El Mensajero

Miércoles 15 de mayo de 2019


Por: Larissa Armenta



Todos los años son parecidos a un huevo sorpresa. Pienso que es igual a recibir cada día uno de esos chocolates que tienen forma de huevo y que dentro traen un juguetito que solo logras descubrir y disfrutar una vez que lo abres mientras te devoras el dulce en menos de 1 minuto. Pero, ¿qué sucede entonces con el chocolate? Imagínalo, te lo vas comiendo conforme te acercas más a la cajita (representa la yema del huevo) que contiene tu tan anhelada sorpresa sin pensar siquiera en disfrutar el sabor de ese delicioso y cremoso chocolate.

 

Lo único que quieres en ese momento es ver que contiene tu huevo sorpresa.


Pero al final solo consigues un leve dolor de estómago por haberte comido tan rápido ese chocolate y una que otra decepción al darte cuenta de que esa dichosa gran sorpresa, no era tan genial como te la imaginabas. O al menos como lo esperabas.

 

Y si lo pensamos bien, en algunas ocasiones es así como afrontamos nuestra vida. Nos preocupamos tanto por verle el lado positivo a todo que nos olvidamos por completo de disfrutar, también, de aquellos momentos negativos que se nos arrojan constantemente como bolas de granada, dejando de lado las enseñanzas que esas amargas experiencias nos forjan a vivir. Lecciones y moralejas creo que les dicen.

 

Te ha pasado, me ha pasado.

 

Cabe mencionar que esos benditos huevos sorpresas siempre sacan una línea de determinados juguetes en dónde hay 3 modelos diferentes, por ejemplo, una linda princesa, un auto de carreras y una vaca. Si, una vaca.

 

De esos 3 juguetes tú prefieres el más bonito y con colores brillantes, esperas encontrarte con el juguete número 1 o el número 2 pero ¡ay de ti! si te llega a tocar el número 3, pues comienzas a llorar y quejarte de que te ha tocado el más feo de todos, y lo avientas a donde nadie pueda verlo porqué después de todo ¿quién preferiría tener una insípida vaca a tener una linda princesa?

 

De nuevo entramos a ese círculo vicioso en dónde primero desaprovechas el dulce sabor del chocolate para después quejarte de que el juguete sorpresa que te tocó no era el que tu querías.

 

¿En dónde quedó todo lo demás?

 

Y me refiero a esa emoción que minutos antes experimentabas por ir directo a la tienda a comprar tu huevo sorpresa, comerte el chocolate que cubre deliciosamente tu juguete y dejarte sorprender por lo que podría contener esa cajita amarilla, ¿dónde queda eso? fácil, perdido entre la decepción que nos llevamos tras no obtener lo que queríamos desde un principio.

 

"Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender. Charles Dickens"


No todos los días te llegará una bella princesa o un llamativo auto de carreras, a veces te llegará un vaca o hasta una gallina, pero todo dependerá de la manera en que lo veas, sientas, aproveches y el como aprendas a disfrutarlo.

 

La vida en sí es un huevo sorpresa.

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