¿Qué podemos hacer los usuarios de teléfonos móviles para reducir la contaminación?

Unas 180.000 toneladas de baterías se convierten en chatarra cada año


El Mensajero

Martes 11 de junio de 2019


Cada vez que cambiamos de teléfono celular —si tras él no existe una marca con firme compromiso de reciclaje y sostenibilidad— estamos clavando otro clavo en el ataúd del medioambiente. La fabricación de un nuevo smartphone requiere tanta energía como su uso durante toda su vida útil. Sputnik te cuenta cómo contaminar menos.

 

Uno de los estudios más citados, el publicado en el Journal of Cleaner Production y a cargo de investigadores de Universidad de McMaster, concluyó que la huella de carbono de esta industria puede llegar a superar el 14% del total mundial en 2040, en cuanto a emisiones se refiere. En 2007 apenas ocupaba el 1% del total.


Un smartphone, al igual que cualquier producto electrónico, es un problema ambiental. No obstante, no podemos olvidar que también han supuesto una revolución histórica en las comunicaciones.

 

¿Cómo hacer sostenible ese consumo?

 

Los tres metales más comunmente utilizados en los smartphones son el hierro (20%, usado en los altavoces, micros y marcos), aluminio (14%, carcasa, si no es de vidrio) y cobre (7%, cableado y caloductos); sin embargo, no son los materiales más reciclables.

 

Las baterías son el punto negro en materia de reciclaje: hasta un 97% de un terminal es reciclable, pero la batería requiere un tratamiento individual. Es la razón por la que hasta unas 180.000 toneladas de baterías se convierten en chatarra cada año.

 

La compra de smartphones ha bajado el ritmo, no así su uso. A cambio, los terminales han demostrado ser, cada vez, de mayor calidad.

 

Las gamas de entrada han incorporado decenas de features heredadas de sus hermanos mayores, desde el uso de cerámicas en la construcción del terminal hasta sensórica para aumentar la seguridad y rendimiento —escáner facial, de huella dactilar, GPS, podómetro, sensor de proximidad, de luz ambiental, de ritmo cardíaco—.


Pero la clave reside en la cantidad de energía gastada. No solo en la fabricación de un teléfono móvil, también en cómo se alimenta: la demanda de uso de electricidad crece cada año exponencialmente. 


En 2010, la energía que consumían los centros de datos y toda la industria de las TIC superaba el 5% mundial. El 7% en 2012. Las estimaciones apuestan por entre un 10 y un 20% para dentro de una década.

 

Los consumidores, entonces, debemos animarse a reciclar, reinvertir y aspirar a productos que inviertan por la sostenibilidad.


Fuente: Sputnik

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