¿Cómo podrá Morena ganar las elecciones?

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Gilberto Mensajero Armenta

Ser blando y suave es el mejor modo para vencer la resistencia. Adaptarse lleva a la victoria, mientras que polarizarse arrastra al conflicto

Lao Tsé

En las pasadas elecciones Andrés Manuel López Obrador hizo ganar en Sonora 20 diputaciones locales, siete federales, y 17 alcaldías, incluyendo los 8 municipios mas importantes de Sonora, además de la fórmula al Senado. Salvo excepciones que pueden contarse con los dedos de una mano, todos los aspirantes que las conquistaron eran perfectos desconocidos, por los que el electorado terminó votando a ciegas.

Desde ese momento se entendió que cualquiera que se candidateara por Morena ganaría las elección futuras ya que, decían, el efecto y la ola AMLO seguirían vigentes, y asi empezó a consagrarse una hegemonía electoral morenista. 

Pero luego el presidente empezó a ejercer el poder, y vinieron las promesas incumplidas, los proyectos de gobierno fallidos, las mañaneras convertidas en circo de tres pistas, la persecución a medios de comunicación adversos, la caída de la economía nacional, la desatención a la salud, las estancias infantiles, las becas a los ninis, los #FuchiWacala  #FuchiCaca, la creciente inseguridad, el efecto Ovidio, la migración y la Guardia Nacional, las masacres, el avión presidencial y su rifa, los hijos incómodos, y demás asuntos que han puesto a reconsiderar su voto a un buen porcentaje de esos históricos 30 millones de votantes que llevaron a Morena al poder.

Y la consecuencia son las actuales tendencias a la baja en simpatía y aprobación hacia AMLO, dictadas por encuestadoras nacionales. 

Pero también hay que sumarle a esto que la coalición en la bancada que encabezaba Morena en el Congreso Local de Sonora se disolvió prematuramente, y que los diputados integrantes de su disminuida bancada no han superado la curva del aprendizaje, y que su trabajo legislativo dista mucho de la efectividad. Sume usted también que la mayoría de las alcaldías que administra Morena están en el ojo del huracán acusadas de corrupción, nepotismo, inseguridad y mala praxis administrativa.

Y así, con la marca AMLO a la baja, con descalificación en el quehacer político de diputados locales y federales, ademas de las alcaldías, con una disputa interna en Morena que se dicta desde el comité nacional, y sin cuadros reales rumbo al 2021, este partido enfrenta su próximo proceso electoral.

¿Qué le queda por hacer? Primero, debe buscar una nueva ola que lleve a sus futuros candidatos a elevar sus expectativas de triunfo en el 2021. Y esa ola se llama Alfonso Durazo Montaño, y por eso la insistencia de todos los cuadros de Morena en Sonora por mantenerlo vigente en esta aspiración. No hay nadie más, ni hombre ni mujer, que les garantice un mejor resultado en la elección que viene, si no es Durazo Montaño el candidato, sus expectativas de triunfo se vienen al suelo.

Y es en esta disyuntiva donde se presenta otro quehacer a Morena: debe buscar aspirantes a las candidaturas que por si solos, sin ir colgados de quien contenga por la gubernatura, puedan garantizar ganar diputaciones y alcaldías. Aquí tiene que considerarse que son 101 candidaturas las que Morena deberá registrar en Sonora ¡101 candidatos que garanticen un triunfo por si solos! Para muchos resulta imposible que lo haga con perfiles genuinos y apegados a la ideologia de Morena (porque no hay 101 morenistas con perfil de candidato) y es aquí donde se abre el abanico para militantes de otros partidos que de un dia para otro se volverán candidatos ciudadanos, y buscaran representar a Morena vendiéndole el curriculum político que la mayoría de los morenistas no tiene.

Y justo ahí se abre el siguiente quehacer: debe Morena resolver ya el tema de la renovación en la dirigencia del comité estatal, para dar espacio a quien vaya a sustituir a Jacobo Mendoza para afrontar ese dilema, en el que deberán primero condicionar esas candidaturas con reglas de registro y operación a quienes no estén identificados con la ideologia politica de Morena, y segundo, convencer al electorado de que una cartera multiforme de perfiles de izquierda y de derecha, pueden y deben ganarse la confianza y el voto en las futuras elecciones. Además, le será vital al nuevo dirigente preparar a los cuadros de casa como para hacerlos dignos contendientes no solo como candidatos, sino excelente funcionarios en caso de ganar sus respectivas contiendas.

Y he aquí el ultimo quehacer, que se presenta al tener que comunicar apropiadamente las buenas intenciones de Morena en el 2021, ya que, en la actualidad, el área de comunicación social de este partido está reducida a nada. Su politica de comunicación no funciona, no opera ni es efectiva, y sigue sumida con el falso positivo de que los medios de comunicación pertenecen y operan para la oligarquía, y que por eso les basta con su impreso Regeneración, y con su manejo en redes sociales para comunicar sus buenas intenciones, arriba mencionadas.

Sin duda, sorprende que un partido que llegó en el 2018 con todo listo para ubicarse como la opción electoral del momento, tenga ahora que vivir su elección siguiente partiendo nuevamente de cero.

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