Construyendo a Sonora bajo tambor batiente

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Gilberto Mensajero Armenta

La gobernadora Claudia Pavlovich Arellano ha mantenido una postura de construcción del estado desde el dia uno de su mandato. Importante recordar que ella y su gabinete recibieron un gobierno maltrecho en todas sus áreas, y que la estrategia de inicio fue la reconciliación, la restauración, la recuperación y el restablecimiento de la confianza.

Primero lo urgente, luego lo necesario y después lo importante. Bajo esa premisa se ha mantenido durante ya cinco años, y no le ha ido nada mal.

Del 2015 al 2018, y pese a que en el gobierno federal estaba el PRI bajo Enrique Peña Nieto, ella mostro el brazo duro en algunos temas, y uno de ellos siempre fue la conclusión de la carretera de cuatro carriles, la que, por cierto, y pese a la promesa de que se entregaría para abril o para mayo, sigue pendiente. Otro de sus grandes temas fue la salud, y de esas negociaciones salió el Hospital General de Especialidades que, dicho sea de paso, este gobierno de la 4T insiste en mantener pendiente.

En esos primeros tres años, otras constantes de su gobierno fueron la seguridad y las carreteras estatales, también los apoyos a las familias vulnerables, la vivienda, los programas sociales, la educacion, y el deporte.

Todas las acciones dentro un marco irrestricto de austeridad, combate a la corrupción y fortalecimiento de la transparencia.

Estos programa, hasta este momento, la han validado incluso con el nuevo gobierno federal emanado de Morena y a través de distintas instancias fiscales y hacendarias, reconocimientos por su manejo y aplicación de recursos federales.

Luego llegó el 2018, y el nivel que el gobierno estatal mostró sorprendió a todos los ganadores de la elección, los de esa coalición que en los meses previos vaticinaron fraude electoral e intervención del aparato de estado a favor del PRI, pero lejos de eso, el gobierno claudillero se posicionó como uno democrático y apegado a las leyes electorales.

Luego vino la institucionalidad, esa que en otros estados no se aplicó, pero que ella, Claudia Pavlovich, prefirió poner en práctica apegada a esa máxima en politica: si te es adversa, deja que esa politica suceda. Y asi fue, sin reclamos, sin confrontación, sin reclamos ni maniqueos, ella trabajó bajo las nuevas reglas, pero con postura firme propia a la de una mandataria que se da a respetar.

Y luego llegó todo lo que ha sucedido entre el 2020 y este aún vigente 2021. La criminalidad se disparó y la seguridad decayó. Los grupos delincuenciales se apropiaron del estado de derecho, y nació la Guardia Nacional con toda la parafernalia que ya conocemos, y que no ha dado los mejores resultados, y cuando la federación decidió apropiarse de las comisarias municipales en varios ayuntamientos, el estado no protestó, simplemente respetó la autonomía municipal, y dio su respaldo a los alcaldes que aceptaron esa imposición con la Policía Estatal, por eso David Ana Cooley, titular de la secretaria de seguridad, no se negó ni se ha negado a sentarse a la mesa por la mesa, que presiden militares y cuerpos federales de seguridad.

Y luego llegó el bendito Covid19, que puso a prueba a todo México, pero que a Sonora lo hizo reaccionar con toda asertividad. Ella fue la primera mandataria en declarar la emergencia sanitaria, Sonora fue el primero en emitir una suspensión de clases, el gobierno estatal fue el primero en pronunciar programas de apoyo a las empresas de todos los niveles, y fue también la primera entidad hacendaria en ofrecer estímulos fiscales. En todas las medidas de contención ante el coronavirus, Sonora siempre ha ido un paso adelante.

Y junto con el Covid19, se pega la seguridad, y si ya antes la delincuencia organizada había pegado duro en Arizpe con el caso de la familia Lebarón, la gota que derramó el vaso fue el acto cobarde de ataques en Magdalena, entre sicarios, si, pero arrebatando la vida a dos civiles que nada tenían que ver con la delincuencia organizada. Y el reclamo a la federación fue duro: dejó a Sonora solo en esos hechos, en los que los magdalenenses estaban reclamando protección. La Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República y la Sedena se vieron lentos, y apoyaron demasiado tarde a las fuerzas estatales en sus operativos en esa zona.

¿Qué es lo que sigue?

El gobierno estatal no permitirá que, por negligencia de la federación, su gobernabilidad caiga en manos de la delincuencia organizada, y los operativos posteriores a los hechos violentos en Magdalena, muestran que está dispuesto a encabezar los operativos con la federación o sin ella. Por eso no deberá sorprender a nadie que los próximos dias, Sonora empiece a ser punta de lanza en eso también, porque está claro que, contra los delincuentes, los abrazos no funcionan, pero si los balazos. Este usted pendiente de esta lucha contra la delincuencia en nuestro estado, falta mucho por escribir en ese sentido.

Espere a partir de mañana martes 19, la Serie 2 de columnas respecto al gabinete de Morena

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