Déjeme contarle una historia de sindicatos

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Gilberto Mensajero Armenta 

Estos sindicatos caerán como el muro de Berlín

Esperanza Aguirre

El alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, ha dado un paso importante en su relación con Salvador Díaz Holguín, secretario general del Sindicato Único de los Trabajadores al Servicio del Municipio de Hermosillo, al firmar un nuevo contrato colectivo de trabajo, acorde al estado financiero y presupuestal que el Ayuntamiento ejercerá durante el 2022.

La historia del sindicato en referencia no es del todo buena, porque cuando han tenido que reclamar sus “derechos” laborales, el recurso de presión que ejercen ha sido siempre en afectación directa del ciudadano. Y como muestra, basta recordar un botón: suspensión del servicio de recolección de basura.

En pasadas administraciones, ni el alcalde en turno, ni la dirigencia del sindicato habían llegado a acuerdos en santa paz, motivados por la negociación y el entendimiento, como sucedió en esta.

De haber seguido la misma dinámica del pasado, en este momento, y desde septiembre pasado, ya las bases sindicales, ante la convocatoria del propio “chava” Díaz Holguín, hubiesen tomado los bulevares y calles de la capital sonorense con sendas protestas, además de la recolección de basura, ya habrían suspendido otras actividades en diferentes dependencias municipales, también ya estuviesen “al tiro” otros gremios laborales, uniéndose al sindicato municipal en apoyo a su causa.

Pero nada de eso sucedió, porque la negociación fue a buen término.

Mire, el sindicato aglutina a mil 455 trabajadores sindicalizados, y el gobierno municipal también cuenta con 3 mil 845 empleados de confianza más, a todos ellos se les deben respetar derechos y prestaciones laborales de toda naturaleza, si usted hace la sumatoria encontrara que son más de 5 mil 200 familias las beneficiadas con este buen acuerdo obrero/patronal.

Más allá de conocer los detalles de este nuevo contrato laboral, más allá de entender que fue lo que cada parte cedió, lo que se debe reconocer es el haber garantizado la provisión sobre la mesa de esas familias, y el derecho de los hermosillenses de ser atendidos en sus necesidades, a través de los servicios públicos.

Digno de reconocerse también que este nuevo contrato le ahorrará al municipio hermosillense mas de 120 millones de pesos, y que esto se consiguió gracias a que se lograron identificar áreas en las que se duplicaba el presupuesto, y que quedan fuera, por fin, los recursos para festividades que el sindicato reclamaba como un privilegio laboral. Y también por fin, se limitan las horas extras, que se habían convertido en la “gallina de los huevos de oro” para los empleados sindicalizados. Y es que, debe usted saberlo, y aunque resulte increíble, el registro de estas horas extras se había ya convertido en una mafia bien organizada, y es que, nadie sabía si ese tiempo de trabajo adicional en realidad se había trabajado, además, el mismo sindicato no permitía la contratación de mas personal, ni la adquisición de camiones o utensilios que permitieran una mejor cobertura de lo servicios públicos, porque eso representaba, precisamente, dejar sin las horas extras a quienes ya le habían encontrado a eso, un mejor ingreso que el salario base mismo.

Si sumamos y enlistamos uno a uno todo lo que este nuevo contrato colectivo de trabajo provocó, entenderemos la importancia de que el alcalde, junto a su gabinete municipal, haya logrado conciliar el tema con el líder sindical.

¿Qué tanto cumplirá el sindicato la parte que le corresponde en adelante? Pues nosotros como residentes de la capital sonorense lo debemos ir evaluando. El Ayuntamiento cumplirá su parte con el pago de los sueldos, y el sindicato exigirá que se cumpla también con la parte de uniformes, suministros y seguridad laboral, y ¿luego?

Lo que los hermosillenses reclamos es ver una ciudad limpia, y ahí los sindicalizados a cargo de eso tienen mucho trabajo. También queremos tener colonias iluminadas, y en esa área está otro grupo de sindicalizados que deben a ver lo suyo. Calles, bulevares y camellones mechudos, sucios, con basura y con maleza, esperan por otro “bonche” de estos simpatizantes del “chava Diaz” para que se pongan a trabajar. Parques y jardines que reclaman la presencia de más de estos para que los mantengan listos para recibir a las familias. En fin, nos haría falta mucho espacio para describir una a una, la enorme necesidad que tiene esta ciudad de más de un millón de habitantes, de que los empleados municipales adheridos a este sindicato, hagan su trabajo, por el que ahora sabemos, les pagaran de acuerdo a lo que su propio líder concordó en la firma del contrato laboral. No hay pretextos ya, lo que ahora queda es que todos, hagan la parte que les corresponde.

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